Kodama rememora sus viajes con Borges
A María Kodama se la ha llamado en muchas ocasiones "los ojos de Borges". Como compañera, María Kodama le servía (sí, parece que "le servía de algo") de lectora y también de guía por el mundo, describiéndole las cosas que veía cuando viajaban después de que Jorge Luis hubiera perdido la vista.
Como testimonio de sus viajes, ha quedado una colección de 130 fotografías, que se ha reunido en un tomo llamado "Atlas" y que a partir de hoy se expone en el Instituto Cervantes de Berlín.
"Borges había viajado mucho cuando tenía entre 18 y 20 años y muchos de los sitios a los que íbamos no eran para él un descubrimiento. A veces era él quien me describía las cosas que yo estaba viendo", dijo Kodama que sostiene que Borges siempre tuvo una memoria prodigiosa, entre otras cosas obviamente.
Cuando volvían a Buenos Aires, los periodistas interrogaban a Borges sobre sus viajes y escribían sobre las cosas que él había "visto" ante lo que él hacía bromas posteriormente con Kodama.
A Borges, según Kodama, le gustaban dos tipos de lugares: aquellos que parecían un laberinto y aquellos que estaban llenos de reminiscencias literarias.
Una de sus ciudades preferidas era Venecia, que le parecía un laberinto y además está rodeada de agua, lo que, para Borges, confería al lugar un aire mágico. Otra era Nueva York, llena de referencias a Walt Whitman.
París, en cambio, es una ciudad que, a diferencia de lo que ocurre con otros escritores hispanoamericanos, brilla por su ausencia en la obra de Borges.
"Al principio asociaba París con la tilinguería porteña", dijo Kodama que luego paso a explicar el argentinismo "tilinguería" que es una palabra que describe una forma especialmente vulgar de esnobismo.
De España, la encantaba Toledo, Ronda y especialmente Granada, donde Kodama, que nunca antes había estado allí, vivió una experiencia en cierta medida reveladora de la manera que tenía Borges de ver el mundo.
"A la entrada de La Alhambra hay un poema ("Dale limosna mujer/que no hay en la vida nada/ que sea desgracia mayor/ que la de ser ciego en Granada"). Si hubiera sabido lo que decía no se lo hubiera leído pero empecé a leerlo y no hubo forma de parar. Fue horrible", explica. Por esto, hay que repasar la lectura antes de leer en público.
Entonces, pasando en limpio la noticia:
- Kodama viajaba mucho con Borges, luego y mientras el ya había perdido por completo la vista;
- Tomaban muchas fotografías de los lugares que visitaban;
- Mejor dicho: Kodama tomaba muchas fotografías porque el viejo estaba ciego y es requisito fundamental para ejercer las artes de fotógrafo, ver;
- Entonces, son fotografías de Kodama que, por casualidad, las tomó mientras viajaba con Borges;
- Entonces, ¿por qué evoca a Borges para vender su libro? ¿Por qué lo pone en la tapa? ¿no le alcanzan los derechos de autor?
- ¿alguién conoce alguna poeta ya anciana, prácticamente ciega, que quiera casarse con este humilde servidor?
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